jueves, 24 de noviembre de 2016

Implicancia de la calidad asociada al desarrollo personal en su carrera

Ética y moral en la Prevención de Riesgos 




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En prevención de riesgos laborales, a priori parece que lo «bueno» y lo «malo» es sencillo de ver , ya que no se trata de analizar comportamientos morales de veracidad o caridad; los oficios y las máquinas responden a unas normas de utilidad específicas; si se cumplen o mejoran las expectativas, pensaremos que el resultado es bueno. No obstante, aparecen las personas, su libertad, su responsabilidad y con ellas, la ética. Los humanos podemos crear el futuro, optar por lo que creemos conveniente... acertar, y equivocarnos. Conviene por tanto fijarnos bien y adquirir un cierto conocimiento y experiencia, que mediante la reflexión nos permita tener más aciertos que errores. Esta reflexión bien pautada e integrada la llamamos comportamiento ético.

Me gustaría poner en consideración 3 aspectos de la ética antes de relacionarla con Prevención de Riesgos. El primero es que la ética parte de la vida y pretende fortalecerla. El segundo es que la ética no tiene nada que ver con premios o castigos de la autoridad, sea ésta divina o humana. El tercero es que la ética es propia de la humanidad y se manifiesta cuando tratamos y somos tratados como personas.


En cualquier ámbito de la vida, y también en las relaciones laborales, las acciones vienen motivadas por órdenes recibidas, por costumbres, por deseos o por decisiones racionales. Cada categoría motivacional tiene sus propias características (ver cuadro), y todas ellas intervienen en mayor o menor medida en nuestras acciones diarias laborales, y en concreto en las relacionadas con la seguridad en el trabajo.


Las órdenes vienen de fuera y son obedecidas por diversas causas que generan una respuesta positiva: el miedo, la confianza, el diseño del puesto de trabajo. La costumbre es una categoría motivacional cuyas causas se originan en: la comodidad, la falta de reflexión, la repetición o la sociabilidad. El deseo se genera en nuestro interior y por ello tiene una gran fuerza, por lo general suele estar relacionado sólo con aspectos personales, lo cual supone un desaprovechamiento sustancial de recursos en el ámbito laboral. La decisión racional también se genera en nuestro interior. Sin embargo, una decisión racional abarca y se superpone al ámbito de las demás categorías motivacionales. Una decisión racional correcta implica poseer además, conocimientos suficientes para sustentarla.


En el ámbito de la prevención de riesgos, en entornos de trabajo peligrosos y cambiantes, no basta con seguir órdenes para lograr la seguridad en el trabajo. Éstos requieren la toma de decisiones racionales correctas por parte de los operarios, como es el caso de la construcción, de la minería o de la pesca. Las órdenes, las prohibiciones, los premios y los castigos pueden ser necesarios en una primera fase de implantación de una estrategia encaminada a la prevención. Sin embargo la experiencia nos demuestra que por muchas prohibiciones y sanciones que se impongan, siempre se puede obrar en condiciones peligrosas, en contra de nosotros mismos.


Hoy nos encontramos aún en esta primera fase, prohibimos y reglamentamos todo; la responsabilidad de lo que ocurra en la empresa, es todavía de quien no prohibió a tiempo, no de quien cometa el error o la imprudencia que lleva al accidente. Estas prohibiciones van acompañadas de unos mecanismos claros de descarga de responsabilidad con respecto al individuo y de penalización a la empresa y al empresario.


En el fondo, esta política supone una falta de respeto a la persona, a quien no se considera responsable de sus propios actos inseguros. Hoy, no puede sostenerse que el mayor valor sea el individuo, que las empresas se vean abocadas a conseguir mayor liderazgo, con el aumento de dependencias y redes de responsabilidades que supone, y que a la vez se prive de autor responsabilidad a un trabajador en alguna faceta de su vida, como por ejemplo en lo relacionado con su propia seguridad laboral, con su supervivencia.


Cuando un ser humano es útil, no hay nada más útil. En la Prevención de riesgos laborales una vez superemos la primera fase de implantación de normas de trabajo seguro, acompañadas de medios técnicos adecuados, y de profesionales cualificados y formados, le llegará el turno de protagonismo al humano, quien no es libre de no ser libre, ni puede escapar a la responsabilidad de sus propias decisiones, y la ética laboral tomará el relevo, como intento racional de vivir mejor como humanos en el trabajo; cada trabajador será responsable de su propia seguridad y de la de su equipo, y el empresario deberá asumir nuevas obligaciones éticas, y no como un deber, sino como un factor competitivo, como son el desarrollo de competencias internas en la compañía, sanidad preventiva, trabajo temporal senior, responsabilidad social corporativa, conciliación con la vida familiar¿, para asegurar el bienestar de sus empleados, cuya máxima expresión será la satisfacción por el trabajo bien hecho, y el orgullo de pertenecer a la empresa.
El primer peldaño de la escalera ética es el respeto que merece cada persona, que implica conseguir que cada trabajador vuelva cada día a casa en buenas condiciones físicas y psíquicas.


Opinión Personal:

La ética profesional es un factor muy importante que hay que analizar, más si es en un rubro como la prevención.
Un buen profesional no es bueno o de calidad si solo tiene el conocimiento entregado en el proceso de aprendizaje, si no que tiene que tiene que ser una persona completa en todo ámbito
Debe poseer habilidades que lo capaciten para ser una persona integra y asi su capacidad de liderazgo sera exitosa.

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1 comentario:

  1. me gusto mucho como se refiere a la institucion y a su carrera la felicito.

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